Hoy también ha venido. Sólo percibo su presencia pues no debo quitar la vista del dragón ensartado en la punta de mi lanza. Permanecerá allí largas horas y luego del anuncio se irá ¿a dónde? Llevo siglos aquí y puedo imaginar que su mundo es muy diferente a mi antigua y lejana Capadocia. Mas algo especial ocurre hoy: me llegan sus pensamientos como un barullo y, por primera vez, puedo voltear ligeramente la cabeza; le veo sentado en una banca grande, contemplándome con una mezcla de abatimiento y esperanza. Por un momento nuestras miradas se encuentran...
El anuncio se deja escuchar una vez más "¡El museo está cerrado!" Me levanto de la banca grande y salgo decidido ¡allá afuera hay nuevos dragones que debo matar!
Gonzalo Sandoval Carrión
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